Dia 3 Chefchaouen
Terraza Casa Khaldi
Amanecimos sin prisas, nos esperaba un dia soleado en el pueblo azul.
La medina de Chaouen es más pequeña, sus calles se dejan intuir. Cada esquina , escalera o puerta son dignas de ser fotografiadas , la gama de colores índigos y su luz le dan ese encanto especial que han hecho de ella una de las más visitadas de Marruecos.



Los lugareños hacen vida en la medina, aunque ciertas calles están orientadas al turismo . Después de que invadimos su espacio y les robamos momentos a través del objetivo, algo quieren a cambio. Encontramos varias tiendas curiosas y de una artesanía única.


Una marquetería de un chico joven que hace obras de arte con la madera y la pintura. Una tienda de jabones y cremas naturales muy recomendable, cerca de la plaza Uta, si preguntáis en el restaurante Aladino os guiarán . La más especial estaba subiendo hacia los lavaderos, vende artesanía del desierto , collares, pulseras… con mucha simbología y misticismo, el dueño pasa periodos de tiempo con los beréberes y en época de turismo vuelve a la tienda. Fue un placer encontrar a un ser con una luz tan elevada.

Después de esto seguimos subiendo por la medina hasta llegar a la salida de los lavaderos , se trata de unas pequeñas cascadas donde aprovechan las mujeres y algunos hombres para lavar sus ropas como se hacía antaño.


De allí tomamos dirección rio abajo, subir de nuevo no lo contemplamos. Encontramos varias puertas por las que entrar de nuevo a la medina y sorpresa … vuelta a subir ¡¡¡
Aparecimos en la plaza Uta-El Haman , donde esta la fortaleza de la Al kasaba , una preciosa mezquita y muchos restaurantes donde disfrutar de la comida marroquí . Nosotras paramos en el restaurante Aladino, era parte del itinerario y nos encanto, personal atento , comida fabulosa a buen precio y unas vistas inmejorables.
Por la tarde hicimos una visita al Hotel parador cuenta con cafetería y restaurante y es el único donde podréis encontrar algo de alcohol .
La cena la hicimos en el restaurante Sofia, justo detrás de la plaza Uta , preguntando alguien os guiara, su comida es deliciosa variada a buen precio y la atención perfecta.
Finalizamos el día con un espectacular atardecer.

Dia 4 Chefchaouen-Tánger-Sevilla
El estrecho
La ruta de vuelta con parada en Tánger llego a su hora . Esta vez tomamos un bus directo (aunque paro unos minutos en Tetuán) al ser una ruta mas larga conseguir un grand taxi temprano era difícil y optamos por el bus que salía a una hora segura. De casa Khaldi a la estación tomamos un taxi ¨normal¨ de color azul, nos ayudo el chico de recepción ya que hay algunos de color crema que pueden cobrarte el doble (aun así será barato).
Tres horas después , el autobús cuarentón nos dejaba en la estación de Tánger. Dejamos las maletas en una consigna un tanto arriesgada pero con lo importante encima, nos fuimos tranquilas y sin peso.
Nos dirigimos a la medina, la encontramos mas europeizada con tiendas de marcas de imitación , camisetas de fútbol, accesorios para móviles… el enclave de la ciudad la hace propicia a la mezcla de culturas y de gentes. Las calles que suben a la alcazaba conservan su encanto árabe, algunas zonas de la muralla cuentan con torres de estilo portugués.


Fue aquí donde nos dejamos guiar por un chico que hablaba un perfecto español y nos llevo a un restaurante , la única trampa turista en todo el viaje, cuando nos dimos cuenta estábamos sentadas en la mesa, al menos fue económico y era bastante bonito.

La plaza del 9 de abril es el centro neurálgico donde desemboca la medina , el zoco, cuenta con un bonito parque y una mezquita al fondo.

Dejamos la tarde para un café en el hotel Continental , icono de la ciudad cosmopolita que fue a mediados del siglo pasado.


Justo al lado de la entrada , una de las estancias es una tienda de antigüedades, con cositas muy interesantes fue momento idóneo para hacer compras y luego directas al aeropuerto.

De nuevo taxi , esta vez color crema con regateo extremo, nos paro en la estación , espero que recogiéramos las maletas y a toda velocidad al aeropuerto , no por prisas ellos conducen así , les dejamos nuestros últimos dírhams y fuimos a los controles. Nota: en el aeropuerto de Tánger no hay lector de tarjetas de embarque, hay que llevarla impresa.
La ruta de cuatro días es suficiente para estas tres ciudades ,nos dio tiempo de ver lo importante, disfrutar del momento, llevarnos energías renovadas, y almita feliz.
Consejo evet: cruzar el charco sin miedos y sin prejuicios.